lunes, 11 de mayo de 2009

Divas y Trashqueens


Como he dicho en la primera entrada, me gustaría hablar de muchas cosas, o más bien, escribir acerca de ellas. Pero como siempre, el interior de la mente es un conjunto intrincado de pensamientos, recuerdos, ideas, imaginación, más ideas y pensamientos inconexos, sin sentido, expresiones, palabras (y un largo etcétera) que cuesta de ordenar. Se me ocurren mil temas sobre los que podría escribir o ponerme a divagar. Sin embargo, mal que me pese, me decantaré por uno, y así sucesivamente, iremos rellenando las entradas de este blog.

Luego hay otro factor a tener en cuenta, y es, ¿hasta qué punto puedo escribir o plasmar aquí mis pensamientos o aquello que me sucede? No hay que caer en el error de sobreexponerse y acabar siendo vulnerable a ojos del lector. Así pues, parece ser que hay que tomar ciertos riesgos a la hora de decidir escribir, por muy nimios que sean estos escritos, por la poca importancia literaria que tengan…Pero como hay otras tantas cosas de las que preocuparse en la vida, en el día a día (actualmente no son demasiadas…) dejaremos de lado, por ahora, hasta donde pueden llegar mis reflexiones.

Hoy me gustaría escribir sobre muchas cosas. No estoy especialmente inspirada por nada en particular ni ansiosa por vaciar mi atormentada alma en trescientos párrafos de frases subordinadas ininteligibles, otro día quizás. Me decantaré, sin embargo, por la degradación y demacración constante de la población joven, juventud, “generación yo”. No es que quiera escribir en un tono moralista ni de sermón. Quizás me salga así, si así es, no es mi intención pero es un tema del que hace mucho tiempo que quiero escribir, hablar ya que parece ser que despierta pasiones allí donde se dé. Desde mi humilde e inexperto punto de vista me parece una gran broma, un circo, una fiesta constante, un subidón que nunca para. Un pequeño microcosmos de gentecilla que se intenta abstraer de sus aburridas y vacías vidas, otros quieren probar cosas nuevas y se quedan enganchados en el proceso, otros simplemente disfrutan el momento sin plantearse nada más, acabando convirtiéndolo en una rutina, algunos por su trabajo y otros simplemente nacieron allí (podemos encontrarlos habitando en los múltiples locales y discotecas con pequeñas tiendas de campaña detrás de las barras de los susodichos lugares). Es curioso, te encuentras a gente de todo tipo (faltaría más, la gracia está en ser diferente o intentar serlo, aunque eso hace mucho tiempo que dejó de ser (casi) posible), gente con sus respectivas etiquetas sociales y otras, excepciones, te llaman la atención por su falta de ubicación en este conjunto social; personalidades que se han encontrado, al fin, aunque no encajen en ninguna parte en realidad. A la mayoría de los que te topas, sin embargo, tristemente no puedes llegar a conocer en su plenitud, por circunstancias de la situación en que te encuentras, o por su falta de contenido y personalidad en la mayor parte de los casos. Aunque debería ser justa y decir que en estos ambientes y lugares “el conocer” a las personas no se va a dar, por el estado en que encontramos a la mayoría de sus miembros o por la actitud, la pose que se lleva y se espera que se lleve.

Se está creando una pequeña corte de Versalles en el siglo XXI entre la población juvenil mundial. La idea de salir y pasárselo bien, como antes o como se da entre otras personas, se ha degradado al estado de (subconscientemente) asociarlo a conflictos y traiciones entre los distintos miembros de este juego, en el que muchos se pierden o les acaba por venir muy grande. Parece…no sé que parece, pues esto cada vez tiene menos sentido, más irrealidad, menos coherencia y salud. Es la vía del desenfreno, el embotamiento mental, otra especie de atontamiento de las masas (los que lo quieran así). Siempre me pregunto qué hacen estos sujetos, más allá de lo que suceda en estos lugares donde se viven experiencias inolvidables y a cada cual más increíble que la anterior. Nunca lo sabré ni lo entenderé, como la vida se reduce a, prácticamente, solo eso y en muchos casos a muy temprana edad. En parte, me imagino el porqué, como sucede todo y como te acabas encontrando en ese torbellino inacabable y tan atractivo, seductor y apetitoso para algunos. Quizás es cuestión de miras, de formas de ver la vida, de entenderla y de lo que se espera de ella. Aún así, una cosa no quita la otra, y se puede vivir plenamente siendo un rey de los excesos, en contados casos, me temo. Afortunadamente, toda esta fase de la juventud, en teoría, pasa o llega un punto que ya no se aguanta más (en la mayoría de casos)o sencillamente el contexto de sus vidas cambia progresivamente. Otras personas, con el irremediable síndrome de Peter Pan, se apegan a esa fase de la vida y cambian de compañeros de aventuras a medida que estos evolucionan hacía otra cosa (no diremos el qué pues no estamos seguros de que es).
Todo en conjunto son opciones en la vida, decisiones, caminos, verdades reducidas a una borrachera de fiesta y ligues de fines de semanas en locales decadentes y que, con el paso de los años, acaban por dejar de despedir aquella especie de magia que a ojos de los jóvenes creaban un ambiente propicio para el desfase y la desinhibición. Puede que sea una crítica a todo este mundillo, una crítica desde fuera (que siempre valdrá menos que una que lo ve todo desde dentro y lo ha vivido), pero no es que condene o perjure por cosas propias de cada generación o de nosotros mismos y con lo que hemos crecido; la generación del placer instantáneo, el exceso en todo etc. Todo eso está muy bien, por qué negarlo cuando son cosas divertidas, que te lo hacen pasar bien, te relajan o satisfacen, pero la vida no debería basarse en una búsqueda constante para satisfacer a uno mismo. Porque al fin y al cabo todo se reduce a eso, el deseo. Como siempre, acabo divagando sobre otros temas, inconexos en apariencia. Supongo que quería poner de relieve demasiados temas e ideas que tengo en la mente sobre muchas cosas, las cuales están relacionadas y todo escrito en el más exquisito e irónico tono. Pero en muchos casos, mi mente caótica me puede y me rindo sin poder acabar de explicar de forma contundente lo que pienso y creo. En fin, como dirían muchos Carpe Diem, claro que cada uno comprende el significado del dicho y lo aplica de forma diferente. Podría decirse que engloba todo lo positivo, bueno y bonito de la vida, de nuevo, el deseo y el placer al conseguir algo y vivirlo al máximo. Creo que todo eso sobre lo que escribía más arriba en muchos casos, se reduce a la búsqueda de ese placer, también del sentirse identificado y ser parte de algo, aunque todos renieguen de esa dependencia y crean ser los que han inventado el esmoquin femenino de Yves Sant Laurent o la mini de Mary Quant. Al final resultará que entre todo este caos, demacración y confusión se intentan buscar cosas tan faltas de importancia como el amor o una verdadera amistad. Y se pierde el sentido y la sensibilidad de todo cada vez más…



B.S.O:Al mar- Manel

1 comentario:

  1. ''experiencias inolvidables y a cada cual más increíble que la anterior''
    totalmente cierto....

    y es eso, carpe diem para mi no es pasarme la noche haciendo fotos pareciendo que me lo paso muy bien y en verdad no, es algo más allá.

    Pero bueno, si alguien lo lee dirá que es envidia porque es super popular y nos. no haha.

    yo quiero la generación heteros-no-cutres (esto para distender un poco el tema)xD

    (L)

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